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domingo, 20 de agosto de 2017

¿Quién empacó hoy tu paracaídas?


Charles Plumb, era piloto de un bombardero en la  guerra de Vietnam.
Después de muchas misiones de combate, su  avión fue derribado por un misil.
El Capitán Plumb se lanzó en paracaídas, fue capturado y pasó seis años en  una prisión norvietnamita. 
A su regreso a Estados Unidos,  daba conferencias relatando su odisea, y lo que aprendió en la  prisión.

Un día estaba en un restaurante y un hombre lo  saludó:
  --"Hola, usted es Charles Plumb, era piloto en Vietnam y lo  derribaron, verdad?” 

--“Y usted, ¿cómo sabe eso?”, le preguntó Plumb.

“Porque yo empacaba su paracaídas. Parece que le funcionó bien, ¿verdad?”

Plumb casi se ahogó de sorpresa y con mucha  gratitud le respondio:
 --“Claro que funcionó, si no hubiera funcionado, hoy yo no estaría aquí.”



Estando sólo, Plumb no pudo dormir esa noche, meditando:
   "¿Cuántas veces vi en el portaviones a ese hombre  y nunca le dije buenos días, yo era un arrogante piloto y él era un humilde marinero?”

Pensó también en las horas que ese marinero pasó en las entrañas del barco enrollando los hilos de seda de cada paracaídas, teniendo en sus manos la vida de alguien que no conocía.

Ahora, Plumb comienza sus conferencias  preguntándole a su audiencia:
   "¿Quién empacó hoy tu paracaídas?”.

Todos tenemos a alguien cuyo trabajo es importante para que  nosotros podamos salir adelante. 

Uno necesita muchos paracaídas en el día: uno físico, uno emocional, uno mental y uno espiritual.

A veces, en los desafíos que la vida nos lanza a diario, perdemos de vista lo que es verdaderamente importante y las personas que nos salvan en el momento oportuno sin que se los pidamos.

Dejamos de saludar, de dar las gracias, de felicitar a alguien, o aunque sea, de decir algo amable sólo porque sí.

Hoy, esta semana, este año, cada día, trata de darte cuenta quién empaca tu paracaídas, y agradécelo.

A veces las cosas más importantes de la vida sólo requieren de acciones sencillas.
Sólo una llamada, una sonrisa, un gracias...

Haz sido muy generoso conmigo, por eso te digo:

Gracias por empacar mi paracaídas.

Una linda historia que me llegó y que vale la pena compartirlo.

¡Que tengas un buen día!

lunes, 29 de mayo de 2017

LA CLÁSICA HISTORIA... Y SU RELACIÓN CON EL EMPRENDIMIENTO

Estaban conversando 02 amigos, Mario, el más atlético, se reía del aspecto físico de su amigo Jorge. Jorge mirándole a su amigo le dijo: "Puede que seas muy veloz, pero estoy seguro de poderte ganarte en una carrera”. Sorprendido, Mario aceptó el reto. Se pusieron de  acuerdo y llegó el día de la carrera y mientras Jorge no dejaba de trotar y correr, Mario corrió rápidamente y al ver seguro su triunfo decidió parar a conversar y reírse con unos amigos. Poco después, pasó la clásica historia de la liebre y la tortuga, es decir por descuido y pensar que ya era suya la carrera terminó ganando Pedro. 


                                                          Si eso lo llevamos a nuestro día a día diremos que la lección es que la carrera del emprendedor, del ejecutivo, del empresario, es una maratón, no una prueba de velocidad. Por ello no existen atajos ni fórmulas mágicas para llegar a la meta; sólo aquel perseverante y trabajador es el que consigue triunfar en el mundo de los negocios. No intentes saltarte etapas ni buscar el éxito fácil; la única receta es el trabajo duro con actitud y unos ingredientes más. Y además: nunca dormirnos en nuestros laureles y zona de confort. No sabemos cuándo un competidor, por más chico que parezca, pueda superarte y ganar a los consumidores. De una u otra forma somos emprendedores ya sea como persona que trabaja en forma independiente y/o dependiente también.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Una Historia conocida con una Lección Valiosa


Estaban conversando dos amigos, Juan y Pedro. Juan, el más atlético se reía del aspecto físico de Pedro. Pedro mirándole a su amigo le dijo: "Puede que seas muy veloz, pero estoy seguro de poderte ganarte en una carrera”. Sorprendido, Juan aceptó el reto. Se pusieron de  acuerdo y llegó el día de la carrera y mientras Pedro no dejaba de trotar y correr, Juan corrió rápidamente y al ver seguro su triunfo decidió parar a conversar y reírse con unos amigos. Poco después, pasó la clásica historia de la liebre y la tortuga, es decir por descuido y pensar que ya era suya la carrera terminó ganando Pedro. 
                                                          Si eso lo llevamos a nuestro día a día diremos que la lección es que la carrera del emprendedor, del empresario,  es una maratón, no una prueba de velocidad. No existen atajos ni fórmulas mágicas para llegar a la meta; sólo aquel perseverante y trabajador es el que consigue triunfar en el mundo de los negocios. No intentes saltarte etapas ni buscar el éxito fácil; la única receta es el trabajo duro con actitud y unos ingredientes más. Y además: nunca dormirnos en nuestros laureles y zona de confort. No sabemos cuándo un competidor, por más chico que parezca, pueda superarte y ganar a los consumidores.

martes, 12 de julio de 2016

Reflexiones...El León sin Miedo


EL LEON SIN MIEDO

En una lejana sabana africana, andaba perdido un león. Llevaba más de veinte días alejado de su territorio y la sed y el hambre lo devoraban. Por suerte, encontró un lago de aguas frescas y cristalinas. Raudo, corrió veloz a beber de ellas para así, calmar su sed y salvar su vida.
Al acercarse, vio su rostro reflejado en esas aguas calmadas.
– ¡Vaya! el lago pertenece a otro león – Pensó y aterrorizado, huyó sin llegar a beber.
La sed cada vez era mayor y él sabía que de no beber, moriría. A la mañana siguiente, armado de valor, se acercó de nuevo a lago. Igual que el día anterior, volvió a ver su rostro reflejado y de nuevo, presa del pánico, retrocedió sin beber.
Y así pasaron los días con el mismo resultado. Por fin, en uno de esos días comprendió que sería el último si no se enfrentaba a su rival. Tomó finalmente la decisión de beber agua del lago pasara lo que pasara. Se acercó con decisión al lago, nada le importaba ya. Metió la cabeza para beber … y su rival, el temido león ¡desapareció!
Muchos de nuestros temores son imaginarios. Sólo cuando los enfrentamos, desaparecen. No dejes que tu imaginación descontrolada usurpe el lugar de la realidad ni te pierdas en las creaciones y reflejos de tu propia mente.
Ya sabes que tus sueños, tus anhelos, están justo detrás de tus miedos y la única forma de vencerlos es enfrentándolos. ¿Qué harás o haremos para enfrentarlos? ¿Cuál es el costo real que estás pagando por no enfrentarlos.. por no vencerlos? ¿qué es lo peor que te puede pasar si lo haces?. Reflexiona y verás que distorsionados están algunos de nuestros miedos. Ellos son los que no nos dejan avanzar, los que nos bloquean.
Recordemos que El Mundo está en las manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños”.